Un peix de rècord

Todo comenzó unas semanas atrás, acabada la liga y con el frío que empezaba a llegar, aunque parecía que no iba a llegar nunca, me decidí a darle duro a cortes, un embalse relativamente nuevo para mi ya que en abril del pasado año empecé a pescar allí por primera vez.

Mi conclusión después de un año yendo algún día que otro es que la pesca era muy complicada y que no es nada fácil hacer más de un pez la misma jornada, pero todos sabemos la cantidad y calidad de peces que hay allí, solo hay que ver el nivel que hay en los pesajes de los concursos del club, posiblemente esto es lo que a los pescadores de black-bass nos haga engancharnos más a esta pesca. Como dice mi amigo Fede: No hi ha res més fort que la fe d’un pescador de bass.

El martes 8 de diciembre aprovechando que era festivo Fede y yo pasamos el día en Cortes. Empezamos a pescar en las boyas bajando por la orilla izquierda del río, viendo mogollón de peces entre los árboles, contamos una quincena. Nunca había visto tantos peces en Cortes. Fede los movía con su swimbait pero ninguno remataba. Yo intentaba hacerlos morder con vinilo y técnicas mas finas, pero no había manera. ¡Qué complicado es Cortes! Al final pude hacer morder a uno con un bent minnow (señuelo desconocido para mi y recomendado por David Baides unas semanas antes, gracias David!).

La cosa es que en ese árbol Fede y yo sabíamos que había un pez porque unas horas antes enganchamos un crankbait y empezábamos a sacudir para desengancharlo al mismo tiempo que nos acercábamos y allí estaba el pez, inmóvil mirando al señuelo que estaba fuera del agua como se movía. Desde luego que hoy los peces estaban muy raros, y así se nos paso el dia, ente el bass, algún lucio y una lucioperca.

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Al domingo siguiente después de haber visto tantos peces no tenía ninguna duda, me fui a Cortes yo solo. ¡Tenía que hacer picar esos peces como fuera! Así que sobre las 11:00 de la mañana estaba echando la barca y me fui directamente a la zona del río.

Empecé a probar de todo y allí no había rastro de ningún pez. ¡Habían desaparecido! Cambié de zona, busqué las zonas menos profundas del Ral, pero tampoco daba con los peces, estaban desaparecidos. Eran las 16:00 y empecé a plantearme subir hacia la isla de los patos o irme a casa, pero no podía irme sin pescar nada. Así que empecé a bajar mirando y pensando en que zona podrían estar los peces.

Ya casi al final del pantano veo un cortado gigante que justamente era la única zona donde daba el sol. No tenía muy claro si en estas fechas podría hacer algún pez en un cortado, pero dado el tiempo como está y sabiendo lo descolocados que están los peces, giré la barca en seco y me paré en medio del pantano. Tiré el eléctrico y me dirigí a esa pared soleada muy despacio con mi caña de spinning en la mano y un jerkbait duro pequeñito. Lancé desde bastante lejos y sin apenas mover el señuelo. ¡Bummm! ¡Por fin, un pez! Me acercaba con el eléctrico mientras recogía el pez hacia mi. Era un pez de 2.490kg, pero lo mejor de todo era el morlaco que le acompañaba un pez algo más grande que el que tenía enganchado. ¡Estaba alucinando ¡Qué viva Cortes! Era el pez más gordo que sacaba este año, hice las fotos como pude y algún video de la suelta con un salto en el agua muy guapo que os comparto.

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Al sábado siguiente tenía una salida pendiente con mi amigo David García, todo un campeón de la liga del club y tercer puesto en el campeonato de España. ¡Desde aquí te doy mi enhorabuena por este año!

A las 8:00 de la mañana echábamos la barca. Queríamos empezar pronto ya que David tenía que irse a mediodía. En la rampa me encontraba con Cisco, todo un campeón de España, ¡enhorabuena por ese campeonato a ti y a tu compañero Cristian! ¡Menudo nivel hay en este club!

Así que después de saludarnos empezamos a pescar. La mañana era dura, ya que el viento era algo fuerte y frío. Empezamos a pescar rápido por el Ral, luego subimos al río y volvimos a bajar. En fin, la mañana se pasó volando, conseguimos algún pez, pero nada en comparación a lo que se me iba a venir encima esa misma tarde.

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Dejé a David en su coche y tenía muy claro lo que iba a hacer, me iba a la pared soleada donde el otro día picó el tarugo. Así que llegué allí e hice la misma maniobra del pasado domingo. Me acerqué con sigilo, lance mi jerkbait, una, dos, tres, varias veces y nada.

Eran las 15.00, me senté a comer algo y descansar un poco la espalda. El agua se quedó como un plato, como dicen en mi pueblo: com una bassa d’oli. Yo estaba sentado en la barca junto al cortado justo en el mismo sitio donde saqué mi mejor pieza del año, cuando de repente vi como un pequeño movimiento en el agua a unos cinco o seis metros de mi.

No sé lo que sería, pero yo pensaba que podrían ser alburnos. No fue un ataque de ningún pez, ni nada exagerado, pero me levante cogí mi caña Saint Croix 7′ medium-heavy con un jerkbait duro que le había comprado a David esa misma mañana. Hice un lance fuerte pasando a unos metros donde vi el movimiento, profundicé el señuelo en el agua y le di dos fuertes toques y ¡bummmmmm! Noto una retención enorme, no podía ser una rama. Había 60 metros de profundidad. Empecé a recoger rápido con la caña metida en el agua, cuando vi lo que se me acercaba hacia mi, ¡era un tochaco! Bastante más gordo que el del domingo pasado. Estaba flipando. Traje al trasto rápido hacia mí. Estaba tan gordo que apenas podía aletear en el agua, metí la mano y lo saqué.

Era impresionante lo que veían mis ojos, lástima estar solo y no poder haber compartido esta alegría con alguien. La sorpresa más grande fue cuando saqué la báscula y lo pesé. ¡En la pantalla marcaba 3.3kg, no me lo podía creer! Lo volví a pesar y otra vez, ¡3.3kg! Estaba alucinando.

Le hice unas cuantas fotos y vídeos, intentando tener el pez fuera del agua el menor tiempo posible y lo solté.

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Volviendo a casa no paraba de dar vueltas al coco viendo las fotos y los vídeos que le hice. El pez no parecía tan gordo en las imágenes, pero sí en persona. ¡Qué lástima haber estado solo, o no haber tenido un trípode y una buena cámara como mi amigo Kike Ortega.

Así que nada más llegar a casa me puse a pesar cosas con la báscula.

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Me di cuenta que efectivamente la báscula iba bien, y por fin me lo creí. Había sacado un pez de 3,3gk. Luego hablando con mi amigo Emilio The Guardian y comparándolo con otras fotos de peces de ese tamaño incluso más gordos llegamos a la conclusión de que las fotos pueden engañar, y que la fisionomía y densidad de cada pez son diferentes. Ya me lo decía Emilio: Cortes es el mejor.

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Quiero decir que para mi esta captura es todo un premio a un año de esfuerzos en cuanto a mejorar como pescador. Un año en el que he tenido que trabajar sábados y domingos para poder tener un barco y motor en condiciones.

Un saludo a toda la gente del club en especial a mi compañero Fede por ser tan grande.

Gracias a David García porque el bass picó un señuelo el cual le compré esa misma mañana. Él me explicó cómo usarlo bien, y lo efectivo que era. ¡Gracias!

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