Aventura por embalses extremeños (y II)

SÁBADO

Esta jornada iba a ser un poco especial, nos íbamos a la aventura.

Sabíamos que cerca de Sierra Brava existen un par de embalses y como los dos anteriores días de pesca no habían sido muy fructíferos, decidimos investigar estos embalses.

Pasaríamos la mañana en el embalse de Ruecas y la tarde en el embalse del Cubilar.

A las 8:00 en pie y a por unos churritos con chocolate. Sobre las 10:00, llegábamos al embalse de Ruecas, al contrario que Sierra Brava, estaba hasta los topes. Nos habían dicho que en él se albergaban pocos basses pero muy grandes y sobre todo una buena cantidad y calidad de lucios.

Elegimos la parte de la presa con un par de reculas que daban al cauce principal y durante dos horas trabajamos nuestros señuelos pero sin conseguir ni una sola picada. Fuimos a la zona de la entrada del río para ver si nuestra suerte cambiaba. Segundo lance de Jorge sobre una estructura de piedra con su jerkbait y picada seca y brusca. No le dio tiempo de lucharlo, en dos segundos un gran lucio cortó la línea.

Seguimos probando, pero nada de nada y sobre las 12:00 decidimos cambiar de embalse, ya que no estaba muy lejos el uno del otro.

El Cubilar era un embalse completamente diferente al de Ruecas, estaba lleno de encinas en prácticamente todo su perímetro, aunque era muy somero. Aun así, nos dio buenas sensaciones.

Empezamos a pescar, Jorge y Cristian se adelantaron haciendo power fishing a ver si veíamos algo de actividad ya que desconocíamos este embalse.

Yo decidí pescar cada encina más detenidamente y en la segunda encina, con una spinnerbait haciendo slow rolling,¡¡¡PUM!!!, primer pez del día. Insisto con el ika en la misma encina y picada brutal, clavé, pero esta vez el pez se quedó en el árbol, dos picadas en 5 minutos, no pintaba mal la cosa.

Después pescando una punta con un jig lentamente, como a mí me gusta, noto una retención y segundo keeper del día.

Jorge y yo fuimos a explorar toda la parte izquierda del embalse, pero era muy somera y decidimos volver en busca de Cristian para comer. Fue toda una sorpresa encontrar a Cristian al lado de una encina con un pez atado a su stringer esperando a una buena foto. Había capturado un bass de 1.64kg con un skitter grub.

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Eran casi las 14:30 y decidimos comer, eligiendo la sombra de una encina muy cerca del coche. Por supuesto disfrutamos de otro picnic fantástico.

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En la comida hubo un momento de indecisión ya que no sabíamos si seguir en el Cubilar o volver a Sierra Brava y pescar las 2 últimas horas del día, ya que estamos un poco lejos del embalse.

La decisión fue quedarse en el Cubilar asumiendo las consecuencias, eso sí, con más horas de pesca por delante.

Fuimos en dirección a la presa buscando un poco más de profundidad y en el primer lance de Jorge con un cangrejo a Texas, su primer pez, en ese mismo momento y solo a unos metros de Jorge, estaba yo trabajando el crankbait en una zona de rip-rap, pum, pez!!!!!. Doblete en dos minutos, Nuestra suerte había cambiado.

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Jorge volvería a insistir en el mismo sitio y para su sorpresa, otro pez al final de su línea y así hasta 4 veces, había encontrado un auténtico hot spot, 5 peces en menos de 10 minutos.

Mientras tanto Cristian y yo, no muy lejos de Jorge, perdíamos sendos peces, yo con un jig, que me partió, culpa mía por no revisar la línea ya que estábamos en una zona de mucha piedra y Cristian con un jerkbait suspendido.

Toda esta secuencia era observada por un lugareño desde encima de la presa que no daba crédito a lo vivido en 20 minutos de plena actividad.

Aconsejados por el hombre, fuimos a la orilla de enfrente buscando la zona del río, pero después de andar 25 minutos, tuvimos que dar la vuelta porque sin vadeador no podíamos continuar y decidimos volver a la orilla donde habíamos tenido todas las picadas para agotar las últimas horas de este sábado aventurero.

Nada más llegar a la orilla tuvimos la inesperada visita de la Guardia Civil, después de presentar todas las licencias, continuamos pescando y fueron saliendo algunos peces quileros.

Cristian, pescando de nuevo la zona de las encinas sumergidas con el jig, se le escapó un auténtico lunker en la mismísima orilla pero a los pocos minutos y para despedir este día, iba a clavar este precioso bass de 2.180kg.

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En lo referente a la pesca, el día había concluido, pero nos esperaba el plato fuerte de este viaje.
Una semana antes, cuando el viaje empezó a tomar forma, fui indagando sobre la gastronomía del lugar y buscando sitios donde poder darnos un pequeño festín gastronómico extremeño.

Había encontrado en los alrededores algunos restaurantes para cenar, pero decidí ir a Trujillo, precioso conjunto histórico no muy lejos de Zorita y el sitio escogido fue “El Corral del Rey”, sitio que recomiendo encarecidamente.

Una duchita al hostal y camino de Trujillo. Llegamos sobre las 22:00 y pronto empezaron a desfilar platos sobre la mesa. Jamón Ibérico, Tarta de Casar y pimientos con gambas de entrantes, sorbete de limón para rebajar y como plato estrella, entrecot ibérico a la brasa de encina, todo ello regado con un vino extremeño, “Habla del Silencio”, endulzándonos con una tarta casera de flan, fresas y queso.¡¡¡¡¡ESPECTACULAR!!!!!!!

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Llegaba el final de nuestro viaje, pero aun pescaríamos el domingo hasta las 12:00 más o menos y después volveríamos para Valencia.

Hablando de donde podríamos gastar nuestras ultimas horas de pesca en Extremadura, volvimos a rechazar la idea de pescar Sierra Brava. Cambiando el rumbo de nuestra vuelta a casa y en vez de volver por Madrid, lo haríamos por Ciudad Real y de paso pararíamos en el mítico” Embalse de Cijara”. Pescaríamos la zona de Villarta de los Montes.

DOMINGO

La noche anterior nos acostábamos a las 2 de la madrugada, pero a las 6:00 ya estábamos en pie para cagar trastos y partir hacia Cijara.

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Después de parar a desayunar en el bar de Villarta de los Montes, llegamos a orillas del embalse. A pesar de lo inmenso de este embalse, prácticamente todas las orillas estaban ocupadas por diferentes competiciones de carpa y no tuvimos mucho de donde elegir.

Montamos las cañas y a mojar señuelos. Jorge en su segundo lance con un jerkbait suspendido, consiguió su primer pez. Un bass de 1.500kg.

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Yo, no muy lejos de Jorge, fallé una picada impresionante con un cangrejo a Texas y Cristian, justo a mi lado veía como dos pepinacos observaban su jerkbait suspendido, aunque no se decidían a atacarlo.

Cerca, localice una zona de piedra y pude atisbar una pareja de basses que estaban empezando su romance, al final conseguí sacarlos con un cangrejito.

Nos montamos en el coche y cambiamos de zona, una recula con algas sumergidas donde había un grupo de basses. Cristian, sentado en una piedra fue capaz de clavar dos peces muy buenos, el primero con un jig y el segundo a drop-shot, pero vimos como en la misma orilla se desclavaban los dos. En la misma zona y con mi inseparable jig, tendría lo que sería la última captura de esta salida, un precioso pez de 1.400kg.

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Con pocas horas de pesca en el embalse, nos habíamos quedado embelesados de sus aguas e impresionados de la cantidad y calidad de peces que albergan en él. ¡Espectacular!

Había llegado la hora de recoger nuestras cañas y preparar nuestro último picnic, para después partir hacia Valencia.

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Para mí ha sido una de las salidas más completas, en todos los aspectos. Sobre estas líneas agradecer a Jorge y Cristian los momentos tan intensos vividos estos días. Lo he querido compartir con todos vosotros y espero que se pueda apreciar la magia de este viaje.

¡¡¡¡¡¡GRACIAS!!!!!!

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