Pan & Café

Emilio había planificado una salida conjunta con la «cúpula» del club, pero al final nos quedamos los solteros y sin compromiso.

Como si de un invariante se tratará la hora y el lugar estaban predefinidos de antemano «a las 7 a.m. en Minglanilla», y a esa hora estaban el Focus All Terrain y el Terrano matrícula Gran Canaria esperando a que abrieran el bar para desayunar. Visto que la cosa parecía que iba para largo, nos aventuramos a buscar una cafetería alternativa que le habían sugerido a Emilio en «La Pesquera», no sin antes ver pasar por allí al «resident D.J.».

Como si de un podenco se tratara, fue llegar a «La Pesquera» y a Emilio le «dió un viento» de pan recién hecho y fue a parar por el camino de arriba directamente a esta nueva cafetería llamada «Pan & Cafe».

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Sinceramente un salto de calidad, bollería de horno recién hecha, nada de magdalenas envasadas al vacío. Mientras desayunamos, Emilio tanteaba al dueño para ver si el menú cumplía con la normativa ISO-EMILIO 2013. Sólo había que ver como los ojos le hacían chirivitas a Emilio para saber que efectivamente este local recibiría el sello de Emilio-Approval. Sin duda, volveremos.

Así que bien desayunados, y con una torta de magras en el hato nos dirigimos a la rampa de botadura. Allí nos encontramos con Ricardo y su hermano que conocimos Javi «El Secre» y yo en nuestro único Caspe en 2008, cuando Ricardo competía con Andrés Peña. Fue sin duda una grata sorpresa. Tras la tertulia de rigor botamos las embarcaciones y nos adentramos en el mar de Contreras.

Buscamos réculas protegidas del viento, pues el día era nublado y desapacible, Emilio pasó frío. Las primeras horas las pasamos pescando las réculas batiendo orilla con crankbait y en algún momento vinilo, pero los peces estaban desaparecidos.

Poco después descubriríamos que los peces se encontraban metidos en las coberturas, cerca de las orillas. El primer pez que salió del agua fue un lucio, como no podía ser de otra manera en Contreras, con una cangrejo a texas.

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Por esa zona almorzamos tranquilamente con Lucky revoloteando por allí como gorrinillo de San Antón, para ver que le podía caer y Emilio recibió su ración de «almendricas».

Tras el almuerzo nos cruzamos al Cañaveral donde habíamos visto a los hermanos Tórtola, expertos conocedores de Contreras.

Estabamos pescando en la maraña cuando de repente Emilio tiene una buena picada, y empieza a gritar «Salabre, salabre», un buen bass peleaba entre los matorrales sumergidos. Finalmente, Emilio tiró de maestría para subirlo al barco. Un buen bass que Emilio pesó a ojímetro en 2.3kg.

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Unas cuantas fotos y al agua.

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Como se iba haciendo la hora de comer, bajamos hasta la cruz de hormigón buscando una récula donde no nos diera el viento, pues las olas eran ya importantes. Allí tranquilamente comimos pisto y torta de magras «with absolutely no stress».

Pasamos la punta donde golpeaban las olas y pescamos la parte de dentro de la récula de la cruz de hormigón. Allí con un ika en una cobertura sacaría mi único bass de la jornada.

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Me vi obligado a aplicar la técnica de Joan Arnal que me enseñó Javi «El Secre» para extraer el anzuelo del vómer del bass.

Poco después, a eso de las 6 p.m., volvíamos a puerto para que no se nos hiciera demasiado tarde. El camino de vuelta fue en contra del viento y el oleaje, pero el «Motorguide 80lb by ZZ» funcionó a las mil maravillas. Como se puede observar, vamos servidos de cañas.

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Ya en tierra, sacamos el barco, recogimos bártulos y a casa. Como siempre, un placer compartir una jornada de pesca con «The Guardian».

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